La Catedral de Lima


La Basílica Catedral del Lima lleva el título de Primada por ser la primera de todos los arzobispados del Perú. Antes de construir esta iglesia, se habían edificado dos muy pequeñas para atender a los pocos pobladores que habitaban Lima en la segunda mitad del siglo XVI. La primera por iniciativa de Francisco Pizarro, quien puso la primera piedra y la dedico a la Virgen de la Asunción, y la segunda por decisión del monseñor Gerónimo de Loayza, primer Arzobispo de Lima.


En noviembre de 1547 Lima fue elevada a la categoría de arquidiócesis por el Papa Paulo III que decidió, a la vez, dedicarla a San Juan Evangelista. La Catedral en sus cuatro siglos de existencia ha sufrido los terremotos que asolaron Lima en 1609, 1687, 1690, 1746, 1940, que la dejaron en cada oportunidad muy maltratada y en consecuencia ha requerido, en el tiempo, de reconstrucciones sucesivas. Ha sido el templo por donde transitaron Rosa Santa María, patrona de América y las Filipinas, Toribio de Mogrovejo, Francisco Solano, Martin de Porres y Juan Masías.



Estilísticamente, la Catedral transciende a todo el periodo virreinal, es la obra más continuada de cuantas se realizaron en Lima. Cada época ha dejado su espíritu y su recuerdo; ninguna otra iglesia virreinal puede equiparársela en cuanto a la variedad de estilos como: el gótico-isabelino, renacentista, barroco, neoclásico y neocolonial.



En el recorrido se pueden observar las capillas-hornacinas, cerradas con hermosas rejas abalaustradas de madera que eran propiedad de las cofradías o de particulares. Asimismo, la catedral alberga los restos de Francisco Pizarro, fundador de la ciudad de Lima.



El Altar Mayor es toda una obra de arte, delimitada por la Sillería Coral, forman un marco excepcional que muy pocas catedrales poseen; en el centro se alza el baldaquino de columnas tallado por Matías Maestro.


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